RECUPERACIÓN EN EL HOGAR

Apoyo en casa tras una intervención o alta hospitalaria

Después de una operación, una fractura, una hospitalización o una intervención médica, volver a casa puede requerir ayuda temporal para actividades que antes se realizaban con autonomía. Un servicio bien dimensionado facilita la recuperación y reduce la carga familiar.

Un refuerzo temporal para volver a la rutina

Las primeras semanas pueden concentrar necesidades muy concretas: levantarse y acostarse, asearse, vestirse, preparar comidas, desplazarse por la vivienda, realizar compras o acudir a curas, revisiones y rehabilitación.

La duración del servicio no tiene por qué ser fija. Puede comenzar con más horas y reducirse progresivamente conforme la persona recupera fuerza, movilidad y seguridad.

Alta hospitalaria

Organización rápida del apoyo necesario para los primeros días o semanas en casa.

Autocuidado y movilidad

Ayuda en higiene, vestido, comidas y desplazamientos dentro de las pautas recibidas.

Acompañamientos

Traslados y compañía a revisiones, curas, fisioterapia o pruebas programadas.

Una atención coordinada alrededor de la persona

La trabajadora social puede ayudar a dimensionar el apoyo y detectar si existen necesidades familiares o recursos adicionales. La terapeuta ocupacional puede orientar sobre adaptación temporal de rutinas, uso seguro del entorno y recuperación de actividades cotidianas.

Cuando procede, la trabajadora social puede valorar apoyos familiares, situación de dependencia, carga del cuidador y recursos disponibles. La terapeuta ocupacional aporta una mirada funcional sobre movilidad, autocuidado, actividades cotidianas, adaptación de rutinas y seguridad del entorno.

Las actuaciones clínicas o de rehabilitación corresponden siempre a profesionales sanitarios cualificados. La persona cuidadora se centra en la vida diaria, el acompañamiento y la continuidad del plan de apoyo en el domicilio.

Cómo trabajamos

Partimos de la situación real de la persona, del domicilio y de la capacidad de apoyo de la familia. El servicio se diseña para ser útil desde el primer día y revisable cuando cambian las necesidades.

1. Conocemos el alta

Revisamos limitaciones, recomendaciones y disponibilidad real de la familia.

2. Definimos el refuerzo

Acordamos horario y tareas para cubrir lo que la persona todavía no puede hacer sola.

3. Ponemos en marcha

Seleccionamos un perfil adecuado a la intensidad y duración prevista.

4. Reducimos o adaptamos

Revisamos el servicio conforme vuelve la autonomía.

Preguntas frecuentes

¿Se puede contratar solo durante unas semanas?

Sí. Es uno de los usos más habituales de este tipo de apoyo domiciliario.

¿Puede incluir noches?

Sí, si durante una fase concreta es necesario apoyo nocturno o supervisión adicional.

¿Puede empezar con poca antelación?

Intentamos organizar el servicio con la mayor rapidez posible, aunque la disponibilidad depende del perfil, horario y zona.

¿Necesita organizar cuidados en el domicilio?

Explíquenos la situación y le orientaremos sobre el tipo de apoyo, horario y perfil que pueden encajar mejor con la persona y la familia.