La llamada suele llegar un día cualquiera. «Mamá se ha caído en el pasillo. Está en urgencias. Es la cadera».
A partir de ahí, todo va deprisa. Quirófano en uno o dos días, una semana larga de hospital y, casi sin aviso, el alta. Y entonces aparece la pregunta para la que nadie le ha preparado: ¿cómo se cuida en casa a una persona mayor después de una fractura de cadera?
Esta guía recoge lo que vemos cada semana en domicilios de Barcelona y de toda Cataluña. No sustituye las indicaciones de su traumatólogo ni de su fisioterapeuta. Las completa con lo que se aprende al lado de la cama: cómo preparar la casa, qué hacer cada día, qué errores cuestan semanas de recuperación y en qué momento conviene pedir ayuda.
En resumen
- La recuperación de una fractura de cadera en una persona mayor suele llevar entre tres y seis meses. Las primeras seis semanas son las decisivas.
- Levantarse y caminar pronto, siempre según la pauta médica, es lo que más complicaciones evita.
- La casa debe estar preparada antes del alta: cama a la altura adecuada, alzador de inodoro y pasillos despejados.
- Vigile la confusión repentina, la fiebre, el dolor que aumenta y la hinchazón de la pierna.
- En las primeras semanas, la mayoría de familias necesita apoyo de día, de noche o ambos.
Por qué una fractura de cadera lo cambia todo a partir de cierta edad
El 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis. Es una fecha que pasa casi desapercibida y, sin embargo, explica la mayoría de las fracturas de cadera en personas mayores. Cuando el hueso pierde densidad, basta un tropiezo con la alfombra o un mareo al levantarse de noche para que se rompa.
En España se producen cada año decenas de miles de fracturas de cadera: las estimaciones oscilan entre 40.000 y 60.000. El primer informe del Registro Nacional de Fracturas de Cadera dibuja un perfil muy concreto: una edad media cercana a los 87 años, tres de cada cuatro pacientes mujeres y más de un tercio con algún deterioro cognitivo previo. La estancia media en el hospital rondaba los once días.
Hay un dato de ese mismo registro que conviene leer despacio. De las personas que vivían en su domicilio antes de la caída, solo alrededor del 37 % volvió directamente a casa al recibir el alta. El resto pasó por centros de convalecencia, residencias o casas de familiares.
No lo contamos para asustarle. Lo contamos porque volver a casa es posible, y muchas veces es lo mejor para la recuperación. Pero no ocurre solo. Requiere una casa preparada, una rutina clara y alguien presente en los momentos difíciles.
Porque una fractura de cadera no es solo un hueso roto. En una persona mayor suele traer consigo pérdida de fuerza muscular (lo que los médicos llaman sarcopenia), miedo a volver a caerse, días de confusión tras la operación y una dependencia repentina que afecta tanto a quien la sufre como a quien cuida.
Antes del alta: cómo preparar la casa
Lo ideal es tenerlo todo listo antes de que llegue la ambulancia. Los primeros días no son momento para mover muebles ni para buscar un andador a última hora. Esto es lo que revisamos en cada domicilio:
- Una sola planta. Si la vivienda tiene escaleras interiores, la habitación debe estar abajo. En muchas fincas antiguas de Barcelona no hay ascensor: en ese caso, las salidas a la calle se planifican con el fisioterapeuta, nunca por intuición.
- La cama a la altura correcta. Sentado en el borde, su familiar debe apoyar los pies en el suelo con las rodillas a la altura de la cadera o algo por debajo. Una cama demasiado baja obliga a doblar la cadera en exceso. Si la necesidad va a ser larga, una cama articulada cambia el día a día.
- Un sillón firme con reposabrazos. Nada de sofás hundidos ni sillas bajas. Los reposabrazos son el punto de apoyo para levantarse.
- Un baño adaptado. Alzador de inodoro, barras de apoyo y una silla o tabla de ducha. Una bañera sin adaptar es, en estas semanas, un lugar peligroso.
- Un camino despejado. Del dormitorio al baño, sin alfombras, cables ni muebles bajos. Y con una luz nocturna encendida.
- El andador ajustado. Con los brazos colgando, las empuñaduras deben quedar a la altura de las muñecas.
Antes de salir del hospital, pida tres cosas por escrito: si puede apoyar ya todo el peso en la pierna operada, qué movimientos debe evitar (sobre todo si le han puesto una prótesis) y quién hará las curas y cuándo se retiran las grapas. Pregunte también si le corresponde rehabilitación domiciliaria. En nuestra guía sobre el alta hospitalaria en personas mayores encontrará la lista completa de gestiones.
Si la casa necesita cambios mayores, como sustituir la bañera por un plato de ducha, nuestros servicios de adaptación de viviendas y de ortopedia pueden ayudarle a resolverlo con rapidez.
Cómo es la recuperación, semana a semana
Cada persona es distinta y el tipo de cirugía influye mucho. Aun así, la recuperación de una fractura de cadera en una persona mayor suele seguir un recorrido parecido.
Los primeros días en casa
Son los más delicados. El dolor todavía está presente, el cansancio es enorme y el cambio de entorno desorienta. Es frecuente que su familiar necesite ayuda para casi todo: levantarse, ir al baño, asearse, vestirse.
En esta fase suele haber inyecciones diarias de heparina para prevenir trombos, analgesia pautada y curas de la herida. La consigna médica casi siempre es la misma: levantarse de la cama varias veces al día, sentarse para comer y caminar unos pasos con el andador. La cama es enemiga de la recuperación.
Y está la noche. Muchas personas mayores se desorientan al anochecer tras una operación, intentan levantarse solas y no recuerdan que no deben hacerlo. Es el momento de mayor riesgo de una nueva caída.
De la segunda a la sexta semana
El dolor cede. Se retiran las grapas, normalmente en el centro de salud. Los paseos por el pasillo se alargan y llegan los ejercicios que haya pautado el fisioterapeuta.
Aquí aparece una paradoja: cuanto mejor se encuentra su familiar, más se arriesga. Quiere ir al baño sin avisar, recoger algo del suelo, prescindir del andador. Es una buena señal de ánimo, pero conviene acompañarla con vigilancia.
Del segundo al sexto mes
Muchas personas pasan del andador al bastón, vuelven a salir a la calle y recuperan sus rutinas. Otras no llegan del todo al nivel que tenían antes de la caída, y eso también forma parte de la realidad de esta lesión. Lo que más marca la diferencia es la constancia: seguir caminando y haciendo ejercicio cuando las sesiones de fisioterapia ya han terminado.
Es también el momento de no olvidar la causa. Si la fractura se debió a la osteoporosis, el médico probablemente pautará un tratamiento para fortalecer el hueso. Abandonarlo es uno de los errores más comunes, y de los que más se pagan.
¿Van a dar el alta a su familiar en los próximos días?
Cuéntenos cómo es la situación y le orientaremos sobre el apoyo que puede necesitar en casa. Sin compromiso.
El día a día: así lo hacemos nosotros
Hay gestos que parecen sencillos y no lo son. Estos son los que nuestras cuidadoras repiten muchas veces al día, y la forma en que los hacemos para que su familiar gane autonomía sin correr riesgos. Adáptelos siempre a lo que le haya indicado su fisioterapeuta.
Levantarse de la cama
- Explicar antes de mover. Contamos lo que vamos a hacer. Una persona que sabe qué viene colabora más y se asusta menos.
- Salir por el lado indicado. Normalmente, por el lado de la pierna operada, para que esta no cruce la línea del cuerpo.
- Girar en bloque. Su familiar dobla la rodilla sana y gira tronco y piernas a la vez, sin retorcer la cadera.
- Sentarse y esperar. Al menos un minuto sentado en el borde de la cama. Muchos mareos, y muchas caídas, llegan por levantarse demasiado deprisa.
- Empujar, no tirar. Se impulsa con las manos sobre el colchón, no agarrándose al andador, que podría desplazarse.
Caminar con el andador
Primero avanza el andador. Después, la pierna operada. Por último, la sana. Pasos cortos, mirada al frente y el andador siempre cerca del cuerpo. Nosotros caminamos al lado de la pierna operada, con una mano preparada, sin tirar del brazo.
Sentarse y levantarse del sillón
Caminar hacia atrás hasta notar el sillón en la parte posterior de las piernas. Adelantar un poco la pierna operada. Buscar los reposabrazos con ambas manos y bajar despacio. Para levantarse, el mismo camino a la inversa.
El aseo y el vestido
La ducha, sentada, con agua templada y todo el material a mano antes de empezar. Una esponja de mango largo evita agacharse. La herida se seca con cuidado, a toques. Para vestirse, se empieza siempre por la pierna operada; para desvestirse, se termina por ella. Una pinza alcanzaobjetos y un calzador largo resuelven buena parte del problema.
Comer, beber y el estreñimiento
Tras una fractura, el cuerpo necesita proteínas para reconstruir músculo y hueso. Muchas personas mayores comen poco estas semanas. Ofrecemos raciones pequeñas y frecuentes, agua a menudo y alimentos con fibra. El estreñimiento, por la inmovilidad y por algunos analgésicos, es muy habitual y aumenta el malestar y la confusión. Si el médico ha pautado calcio o vitamina D, conviene no saltárselos.
La noche
Una luz tenue encendida, el andador junto a la cama, la botella o la cuña al alcance y un timbre o sistema de aviso. La norma es clara: en las primeras semanas, de noche nadie se levanta solo. Un servicio de teleasistencia da tranquilidad cuando su familiar pasa ratos sin compañía.
Señales de alarma: cuándo llamar al médico
Consulte con su CAP o llame al 061 (Salut Respon) si observa:
- Confusión, agitación o somnolencia que aparece de repente.
- Fiebre, o una herida enrojecida, caliente o que supura.
- Dolor, calor o hinchazón en la pantorrilla, que puede indicar una trombosis.
- Un dolor de cadera que aumenta en lugar de disminuir, o una pierna que de pronto parece más corta o girada hacia fuera.
- Que deja de comer, de beber o de orinar con normalidad.
Si hay dificultad para respirar o dolor en el pecho, no espere: llame al 112.
Los errores que más retrasan la recuperación
- Dejarle en la cama «para que descanse». Cada día de cama cuesta fuerza muscular que luego tarda semanas en volver.
- Hacerlo todo por él o por ella. Con la mejor intención, se le quita la oportunidad de recuperar lo que sabía hacer. Ayudar no es sustituir.
- Quitar importancia al miedo. El miedo a volver a caerse paraliza más que el dolor. Se trabaja con paciencia y pasos pequeños, nunca con prisas.
- Abandonar los ejercicios cuando acaba la fisioterapia. La recuperación continúa meses después.
- Cargarlo todo sobre una sola persona. Una hija que cuida de día y vigila de noche durante semanas termina agotada. El síndrome del cuidador también forma parte de esta historia.
Cuándo conviene contar con un profesional en casa
Hay familias que pueden organizarse solas. Y hay situaciones en las que intentarlo pone en riesgo tanto la recuperación como la salud de quien cuida. Suele ser buen momento para pedir ayuda cuando su familiar no puede quedarse solo, cuando hay deterioro cognitivo, cuando las noches se han vuelto difíciles o cuando nadie de la familia puede estar presente las horas que hacen falta.
En Institució Ibars organizamos la recuperación en casa tras una intervención según la fase en la que se encuentre su familiar:
- Las primeras semanas: una cuidadora interna 24 horas que ayuda a levantarse, asearse, caminar y comer, y que está presente por la noche.
- Si la familia cubre el día: nuestro servicio de noches y vigilias, para que nadie se levante solo de madrugada y usted pueda dormir.
- Cuando gana autonomía: cuidados por horas para el aseo, los paseos y las comidas.
- Para lo sanitario: nuestros servicios de enfermería (curas, inyecciones, control del dolor) y de fisioterapia a domicilio.
Empezamos con una valoración de la situación en casa. Seleccionamos a una cuidadora con experiencia en movilizaciones, le trasladamos las indicaciones del hospital y ajustamos el servicio a medida que su familiar avanza. Lo habitual es empezar con más horas y reducirlas cuando ya no hacen falta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda una persona mayor en recuperarse de una fractura de cadera?
Depende de la edad, del tipo de cirugía y del estado previo. Las primeras seis semanas son las más intensas y, en general, la recuperación de la marcha y de las rutinas se prolonga entre tres y seis meses. Algunas personas no recuperan del todo su nivel anterior. Por eso es tan importante empezar a moverse pronto y con apoyo.
¿Puede quedarse sola en casa después de una operación de cadera?
En las primeras semanas no es recomendable. Necesitará ayuda para levantarse, ir al baño y asearse, y el riesgo de caída es alto, sobre todo de noche. A medida que gane seguridad con el andador, podrá pasar ratos sola, idealmente con un sistema de teleasistencia.
¿Cuántas horas de cuidadora hacen falta tras una fractura de cadera?
Al principio, muchas familias necesitan presencia continua, de día y de noche, sobre todo si hay deterioro cognitivo o si la persona vive sola. Después suele bastar con unas horas al día para el aseo, las comidas y los paseos. Lo sensato es revisar las horas cada pocas semanas según la evolución.
¿Qué ayudas públicas existen en Cataluña?
Puede solicitar la valoración de la situación de dependencia a través de los servicios sociales de su municipio. Pregunte también en el hospital o en su CAP por la rehabilitación domiciliaria y por las ayudas técnicas que cubre la sanidad pública. Como los plazos de la dependencia pueden ser largos, muchas familias organizan un cuidado privado mientras tanto.
¿Se puede evitar una segunda fractura?
El riesgo se puede reducir mucho. Siga el tratamiento para la osteoporosis que le paute su médico, mantenga la actividad física y revise la casa para evitar tropiezos. En nuestra guía de prevención de caídas en casa encontrará una lista práctica, habitación por habitación.
Una fractura de cadera parte la vida en un antes y un después. Pero el después puede vivirse en casa, entre sus cosas y con su gente. Para eso estamos.
Hablemos de su familiar
Cuéntenos en pocas líneas cómo está, cuándo está previsto el alta y qué le preocupa más. Le llamaremos para orientarle y, si lo necesita, dejar el servicio preparado antes de que vuelva a casa.
- Sin compromiso.
- En Barcelona, L’Hospitalet y toda Cataluña.
- Un servicio que se adapta a cada fase de la recuperación.

